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¿Algo que decir sobre mí? Mucho, y la mayoría malo, pero prefiero sacarle partido a mis defectos y convertirlos en virtudes que sólo unos pocos quieren ver.
Tengo tacto y sensibilidad, sin tener un gran dominio de la etiqueta ni ser un sensiblero.
¿Sarcasmo, dices? Oh, sí, mucho, en proporciones bíblicas. Mi segundo apellido es CÍNICO. El primero es MUY.
Mi gusto musical es amplio pero selectivo. Escucho de todo, pero sólo un poco de cada cosa.
Soy friki, pero ese término está tan desfigurado hoy en día que podría hasta no serlo. Los muy frikis dirían que soy un profano, pero soy un frikitón para la “gente normal” (si es que esa expresión es aplicable alguna vez en la vida).
Odio autodefinirme. Soy yo, y punto. No soy metalero, ni gótico, soy ambas cosas y nada de eso. Soy una etiqueta en blanco. Bueno, no, en realidad no. Sería muy triste (y fatal para mi ego) ser sólo una etiqueta.
Soy un buen amigo casi siempre. Soy un mal enemigo alguna vez. Un hijo correcto, un primo infame, un vecino ambiguo y para el mundo un perfecto desconocido. ¿De veras esperas que vaya a decirte todo lo que soy? Tardaría tanto como diciéndote todo lo que no soy.
No tengo tanto tiempo.
Procuro no traicionar mi naturaleza. Pero me he fallado otras veces.