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Plañir de un alma olvidada (29/12/06)
En el olvidado espejo de una polvorienta habitación,
Grita y se lamenta, llorando por su maldición.
En silencio ve pasar los minutos, los días y las décadas
Que giran sobre la manecilla del reloj que descansa frente a ella.
Sus ojos no recuerdan ya la luz del sol
Sus oídos solo oyen el ruido atronador del tic-tac del reloj.
Mientras tanto, la habitación en la que permanecerá eternamente sola
Se mantiene en la perpetua quietud que a ella la ahoga.
¿Por qué, dulce princesita, no puedes salir de tu prisión de cristal?
¿En qué ocupas, princesita, tus ojos cansados de llorar?
¿Dónde va, pequeña, el llanto de tu voz angelical?
¿Quién fue el desdichado que te condenó a esta dolorosa inmortalidad?
Lloras porque no puedes ver el sol
Son cortinas bordadas en oro las que lo tapan con su espesor.
Los colores han muerto para ti, y no puedes advertir
Que esas cortinas son del rojo sangre que te selló ahí.
Recuerdas el tiempo en que creíste que te amaba
y sus frías manos recorriendo tu espalda
Recuerdas también de su cara la sonrisa fría
Cuando de sus labios oías que siempre te amaría.
Mas, ay, la traición no tardó en mostrarte su cara,
En rasgar lo más profundo de tu alma,
En enloquecerte y atormentarte
En arrancarte el espíritu y condenarte...
¿Quién es esa dama que abre, chirriante, la puerta?
¿Es tu oportunidad, preciosa niña muerta?
¿Puedes al fin distinguir los colores de la habitación que te retiene?
¿Es el olor a lavanda eso que sientes?
Ahora se para frente a ti, posa su mano sobre tu fría prisión
Tus dedos se entrelazan con los suyos, vuelve a latir tu corazón
Ves en sus ojos, tus ojos, en su sonrisa, tu sonrisa...
Toda tu vida esperando este momento ¿Eres libre, princesita?
¡Recobran el color tus cabellos descoloridos por el paso del tiempo!
¡Puede tu voz volver a perderse en una ráfaga de viento!
¡Brillan tus ojos en tu resplandeciente felicidad!
¡Sonríen tus labios acogiendo la libertad!
Y sientes el calor de sus manos entre las frialdad de las tuyas
Y el frescor de sus besos sobre tu piel pálida
Y te promete no separarse de ti nunca más.
Y salís de tu mazmorra, dejando tras vosotras, mil pedazos de cristal.
Vuelve a reinar el silencio en la que fuera tu prisión,
Siguen las aterciopeladas cortinas tapando la luz del sol.
Mas se desvanece sin ti la magia de la habitación...
Y terminan por pararse las manecillas del reloj.
Muere con el reloj tu amante, tu amigo, tu amor...
Aquel que, en su locura, en el espejo te amortajó.
¡Oh, amor y locura! ¡Oh dolor y pasión!
El querer tenerte por siempre fue su mayor error. |
Nota 8 17 críticas |
Usuario_no_disponible - 28 de noviembre 2007 (15:44h) |
| Criticas |
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HS - 03 de febrero 2008 (23:39h) Gran obra, la verdad. |
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Inmoral_Haplo - 03 de febrero 2008 (23:38h) Esta obra no es anónima, es mía. |
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Darkness_lu - 04 de enero 2008 (00:29h) Es dificil encontrar algo que guste leer, y tu lo has conseguido.
]xXx[ |
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Darkmai - 30 de diciembre 2007 (22:37h) es mu bonita
++DaRk KsS++  |
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Reaven - 30 de diciembre 2007 (03:54h) Muy buena obra sobre todo me encanto el principio. Mi enhorabuena. |
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